“EL DERECHO A LA DIGNIDAD HUMANA”

Es importante destacar que casi sin darnos cuenta, tendemos a sobrevalorar los derechos tangibles respecto aquellos otros que gozan de un carácter inmaterial y a identificar, en ocasiones, un derecho concreto con su soporte abstracto. Quizás por ello, a veces tomamos por valor supremo el Derecho el de la vida humana cuando, pese a su innegable supremacía e importancia, no se le debe otorgar tal rango. El derecho a la vida, sin embargo, al igual que otros de alto porte como la libertad, la justicia, la integridad física, el honor, etc. Constituye una consecuencia y exigencia de la dignidad de la persona, puesto que tiene por base, como se recoge en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, cita textual: “la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana y de sus derechos iguales inalienables”. Hay, no obstante, un hecho cierto y es la dificultad de precisar el concepto y, en mayor medida, el contenido de la dignidad de la persona. Los diferentes puntos de vista en estas cuestiones no impiden una cierta coincidencia en admitir que la dignidad de la persona, en cuanto fundamento de múltiples derechos básicos concretos (vida, libertad...), resulta de aplicación prioritaria. La dignidad es tan inherente a la persona, tan íntima y personal, tan propia, que tiene una dimensión subjetiva en lo que al individuo atañe, en aras de la afirmación sin reservas de una realidad personal. Se ha podido escribir, en tal sentido, que toda persona tiene derecho a tomar decisiones irracionales siempre que sean razonadas, aunque los demás no compartan su razonamiento. Por ello tome este tópico de suma importancia para realizar mi análisis personal, porque para el hombre todos los derechos deben contar con la misma importancia, por tanto nosotros como funcionarios públicos y representantes del estado debemos garantizar al todos los ciudadanos el derecho a la vida y el derecho a la dignidad humana sin omitir la importancia que ataña a los demás derechos inherentes a las personas en igual de condición. En conclusión me gustaría hacer referencia que todo funcionario como representante del estado, debemos en todo momento velar para que no se cometan aptos de tortura y maltratos a las personas ya que si permitimos que esto ocurra nos estaremos convirtiendo de manera absoluta y irrefutable en violadores de los derechos humanos y estaremos propiciando en todo momento a que se desvalorice la imagen de nuestra prestigiosa institución por el contrario debemos luchar para que la comunidad se siente cómoda con la presencia policial y no reprimida y sometida a un yugo supresor de los derechos civiles y políticos, imagen que han venido creando muchos funcionarios que no tienen sentido de pertenencia con la función a la cual nos debemos y que sin ella no tendría valor ni importancia nuestra permanencia en la sociedad.

HECHO POR: LOPEZ OCANTO HENRRY LEONARDO. C.I.V-17.596.928.
PROMOCION XIX SECCION "B".

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Comentado por Maya en 24 / 03 / 2009 a 4:21pm
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