Mortalidad Materna: Un problema en Venezuela Lic. María Alejandra Ramírez

Entre los ocho objetivos de la Declaración del Milenio que los 192 países miembros de las Naciones Unidas acordaron conseguir para el año 2015, se encuentra Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer (objetivo 3) y Mejorar la salud materna (objetivo 5) entendido este último como la reducción de la mortalidad materna en tres cuartas partes.
En este contexto, se espera mostrar, en el presente artículo, la realidad sobre el número de mujeres que mueren por causas relacionadas con abortos en condiciones de riesgo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la mortalidad materna como la muerte de una mujer durante el proceso del embarazo, parto o puerperio y es un indicador importante de inequidad social cuando se compara su variación entre países (1).
Una de las causas asociadas a la mortalidad materna son los abortos1 en condiciones de riesgo lo que es definido por la OMS como aquel procedimiento para terminar con un embarazo no deseado practicado por personas que carecen de las calificaciones necesarias, o que es practicado en un ambiente sin las mínimas condiciones de seguridad médica, o ambos (2). La OMS (2004) calcula que la incidencia del aborto en nuestra región es la más alta del mundo, especialmente en Suramérica donde cuatro de cada diez embarazos terminan en abortos (3). Obviamente, la tasa de abortos inseguros es más alta en los lugares donde el acceso al aborto legal es limitado y, en América Latina y el Caribe, se encuentran las leyes más severas sobre el aborto en todo el mundo.
Así, en el ámbito legal, encontramos que el aborto está totalmente prohibido en 5 de los 34 países de la región a saber Chile, Nicaragua, República Dominicana, el Salvador, y Honduras; mientras que sólo 6 países (Barbados, Belice, San Vicente y Las Granadinas, Cuba, Guyana, Puerto Rico aunado al Distrito Federal de México) tienen leyes amplias sobre el aborto que no sólo incluyen el riesgo de vida de la mujer, la malformación fetal, la violación sino también por factores
1 La definición del aborto es la interrupción de un embarazo después de la implantación del embrión en el útero y antes de que el feto sea viable o sea que pueda vivir de manera independiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) fijó la viabilidad del feto en las 22 semanas completas de gestación o con un feto que pese 500 gramos. Por debajo de este límite se considera aborto y por sobre este límite se considera parto prematuro.
económicos o por daño a la salud física y/o psicológica de la mujer (4 y 5). Por su parte, en Venezuela el aborto sólo es legal en aquellos casos en donde la salud de la mujer está en peligro, lo que nos ubicaría dentro de los países con leyes restrictivas sobre el aborto. En la literatura especializada, se describen numerosas técnicas que se han usado en el pasado, algunas persisten hasta el presente, de manera tradicional o popular para inducir abortos inseguros entre las que están la introducción de un objeto sólido y puntiagudo a través del cuello del útero, que provoca la ruptura de la membrana protectora del embrión y por lo común produce una infección y esto es lo que hace que el cuerpo mismo de la mujer expulse el embrión o feto infectado; otra manera descrita, implica masajear enérgicamente el abdomen de la embarazada para producir la expulsión del feto; estos procedimientos, generalmente, resultan en abortos incompletos debiendo requerir la hospitalización de la mujer para tratar de salvar su vida (6). Hoy día, hay técnicas y procedimientos seguros para interrumpir un embarazo que van desde la aspiración manual endouterina (AMEU) hasta el uso del misoprostol con una eficacia en el 90% de los casos. Específicamente, el misoprostol se utiliza como tratamiento para la úlceras péptica y, actualmente, también está indicado para la interrupción temprana del embarazo, el tratamiento del aborto incompleto, la maduración del cuello del útero y la prevención de la hemorragia posparto (7). Aún cuando sólo en Brasil y en Perú el misoprostol está registrado específicamente para uso ginecobstétrico, la utilización del mismo por parte de proveedore/as de salud pareciera ir en aumento. Cabe destacar que, entre los países de la región, Venezuela, tiene el mayor número de ventas de misoprostol en farmacias per capita (8) siendo improbable que las mujeres venezolanas estén sufriendo altos índices de gastritis. Ahora bien, ¿qué hace que una mujer embarazada deba tomar la difícil decisión de interrumpir su embarazo? A ninguna mujer le gusta abortar por lo que el embarazo debe ser absolutamente no deseado para arriesgar su vida y su salud. Entonces ¿qué haría a un embarazo no deseado? Algunos estudios señalan que, entre las principales razones para considerar interrumpir un embarazo, es la ausencia de un padre, limitaciones económicas, percepción de no ser una buena madre (especialmente entre las adolescentes), interferencia con el proyecto de vida, razones de salud, falta de apoyo social, entre otros. De esta manera, pareciera que la decisión de abortar es “una expresión del sentido de responsabilidad de una mujer con respecto al hecho de ser madre, o una manera de proteger su propio futuro y el de lo/as hijo/as que ya tiene” (p. 94) (9). Por otro lado, en cuanto a la mortalidad materna, se reconoce que 5.000 mujeres mueren cada año debido a complicaciones relacionadas con abortos inseguros (más de un quinto del total de muertes maternas), representando esta región, el porcentaje más alto (21%) a nivel mundial (9). Por su parte, en Venezuela, para el año 2006 había un registro del 13,7 % de muertes maternas por abortos en condiciones de riesgo (10).
Lo anterior demuestra cómo la mortalidad materna causada por abortos en condiciones de riesgo es un problema de salud pública y por lo tanto es un asunto de todos y todas. El objetivo del presente artículo no es entrar en polémicas sobre si el aborto debe ser legal o no, si es o no es ético, si es o no es un crimen sino mostrar que el aborto existe y se lleva muchas vidas de mujeres cuando es practicado en condiciones inseguras.
Según las cifras, en América Latina se practican 4 millones de abortos cada año (11), esto pudiese significar que esas 4 millones de mujeres cursaban un embarazo no deseado. Estas cifran son alarmantes ya que cabe preguntarse qué está pasando en nuestros países que tantas mujeres se embarazan sin desearlo/aceptarlo, ¿será que se les dificulta el acceso a métodos anticonceptivos?, ¿será que no tienen información o la información es inadecuada? ¿será que son muy costosos? ¿será que a las mujeres se les dificulta decidir sobre su propio cuerpo? Es un tema muy complejo y probablemente todos estos elementos guardan relación entre sí. Lo que sí es seguro es que, como afirma la Federación Internacional de la Planificación de la Familia (IPPF, 2007) (12) el tema del aborto es un tema de: a) Justicia Social ya que las mujeres que mueren son mujeres de escasos recursos que no tienen el suficiente dinero para acceder a abortos en condiciones seguras independientemente de la legalidad o no del mismo; b) es un problema de Derechos Humanos porque ejemplifica la incapacidad de las mujeres para hacer cumplir sus derechos sexuales y derechos reproductivos y tener control sobre sus cuerpos, lo que les impone la difícil opción de arriesgar su vida y salud exponiéndose a un aborto inseguro. Además de la muerte, el aborto realizado en condiciones de riesgo también puede conllevar a enfermedades y lesiones graves a corto y largo plazo, altos costos de tratamiento de las complicaciones, impacto negativo en la mujer, la familia, lo/as hijo/as y las comunidades, mayor riesgo de muerte entre lo/as hijo/as cuya madre ha fallecido, entre otros. Igualmente, la práctica del aborto también acarrea consecuencias psicológicas que dependen de la libertad de decisión que tenga la mujer y de las posibles presiones que sufra. Así, algunas mujeres pueden experimentar sentimientos negativos como culpa, depresión, ansiedad y miedo, especialmente cuando el aborto se ha practicado en condiciones que las traumatizaban (13). Sin embargo, las consecuencias psicológicas del aborto pueden llegar a ser positivas cuando la mujer pone fin a un embarazo en buenas condiciones sanitarias y, sobre todo, cuando ella opta por esta práctica de manera consciente, libre e informada (14).En este sentido, pareciera que muchas mujeres pueden sentir alivio luego de un aborto ya que continuar con un embarazo no deseado puede tener más consecuencias negativas para sus vidas que interrumpirlo. En función de lo anteriormente expuesto y, considerando la alta incidencia de la mortalidad materna producto de abortos en condiciones de riesgo, es necesario crear y fortalecer estrategias que garanticen que las mujeres no se embaracen cuando no lo desean. Algunos autores como Faúndes y Barzelatto (2005) afirman que la prevención de embarazos no deseados debe implicar:
1) El acceso a información adecuada y el acceso a métodos anticonceptivos eficaces.
2) El empoderamiento de la mujer para la toma de decisiones en torno a su salud sexual y reproductiva ya que, es bien sabido, que existe una imposición directa (mediante el uso de la fuerza) o indirecta (la negativa por parte del hombre de que la mujer utilice m&e
acute;todos anticonceptivos, la presión social por parte del grupo de pares en las adolescentes, entre otros) del sexo a las mujeres. Esto pone de relieve la importancia de visibilizar la inequidad de género y de las relaciones desiguales entre el hombre y la mujer.
3) El apoyo social de la maternidad por parte de las familias y de la sociedad ya que puede ocurrir que muchas mujeres recurran a la interrupción de embarazo sencillamente porque al estar embarazadas no podrán continuar sus estudios, serán relevadas de sus puestos de trabajo al ser éste incompatible con el embarazo, el parto, el amamantamiento y la atención del niño/a.
De este modo, el Estado debe ser garante y promotor de los derechos sexuales y derechos reproductivos así como de la equidad entre los géneros; esto debe ir acompañado de leyes más eficaces y amplias en torno al aborto pero también en torno al embarazo. Igualmente, la sociedad debe revisar de qué manera contribuye a que las mujeres perciban y vivan sus embarazos como no deseados y, por su parte, el sector salud, debe replantearse no sólo la atención a la mujer embarazada sino también la atención post aborto basada principalmente en los principios de la bioética ya que las mujeres que cursan un embarazo no deseado y deciden interrumpir suelen transitar esta situación en silencio y en soledad afectiva lo que las hace aún más vulnerables. Cabe destacar, que existen experiencias a nivel regional (Uruguay, Argentina, Perú, Venezuela entre otros), que preocupadas por la alta incidencia de la morbimortalidad materna, han creado estrategias en la atención integral del embarazo no planeado/no aceptado independientemente de la legalidad o no del aborto basadas principalmente en los derechos sexuales y derechos reproductivos (DSSR) de las mujeres. Así, replantean el tema del aborto visibilizando que éste tiene un momento ANTES y un momento DESPUES y que lo/as profesionales de salud tiene la oportunidad y responsabilidad ética de dar información veraz así como la mujer tiene derecho a la información segura. En este contexto, afirman que las mujeres que transitan por esta situación tienen opciones como es continuar con el embarazo, continuar con el embarazo y dar al recién nacido en adopción o interrumpir el embarazo. Lo importante es que la decisión que tome la mujer se base en información veraz y segura disminuyendo así los abortos en condiciones de riesgo. La novedad de este abordaje es la intervención en el momento ANTES de la interrupción del embarazo en el marco del derecho a la información, el derecho a decidir y el derecho a su a autonomía reproductiva incluidos estos derechos en los DSSR independientemente del marco legal sobre el aborto (15 y 16).
Para concluir, pareciera que el alcance de los objetivos de la Declaración del Milenio que los 192 países miembros de las Naciones Unidas acordaron conseguir para el año 2015es necesario un replanteamiento del tema de los embarazos no deseados desde distintos ámbitos que van desde el ámbito político, el espacio jurídico, la perspectiva de género, el ámbito médico/psicológico, entre otros con la finalidad de garantizar los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos de las mujeres ya que estas siguen muriendo por abortos en condiciones de riesgo. De esta manera, se d NINGUNA MUJER DEBE MORIR A CAUSA DE UN ABORTO Lic. María Alejandra Ramírez. Psicóloga, con experiencia de trabajo en el área de Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos así como en la atención a mujeres víctimas de violencia basada en género.
Bibliografía
1. World Health Organization (WHO). Revised 1990. Estimates of maternal mortality: a new approach. WHO and UNICEF. Geneve. 1996.
2. World Health Organization (WHO). Unsafe abortion: Global and regional estimates of incidence and mortality due to unsafe abortion, Geneva, WHO 1998.
3. Rayas Velazco, L., Gómez Ponce de León, R., Chambers, M.V. La atención del aborto centrada en la mujer: Suplemento especial para Latinoamérica y el Caribe. Chapel Hill, Carolina del Norte, Ipas. 2006.
4. Singh S. et al., Abortion Worldwide: A Decade of Uneven Progress, Nueva York: Guttmacher Institute, 2009.
5. Abortion Policies: A Global Review. www.un.org/esa/population/publications/abortion.
6. Faúndes, A y Barzelatto, J. (2005) El drama del aborto, en busca de un consenso. Tercer Mundo Editores del grupo TM S.A. Colombia.
7. Gómez Ponce de León, R; Rizzi, R. (2009). Misoprostol: Su uso para el aborto no punible. Hoja Informativa N° 11. www.despenalización.org.ar.
8. Fernández, M; Coeytaux, F.; Gómez Ponce de León, R. y Harrison, D. Assessing the global availability of misoprostol. International Journal of Gynecology and Obstetrics journal (2009) 180–186. www.elsevier.com/locate/ijgo.
9. El Aborto: Un asunto de salud pública. Women´s Link Worldwide. Centro de Derechos Reproductivos.
10. Toro M, Judith. Presentación en Congreso de Ginecología y Obstetricia. Venezuela, 2010.
11. WHO. Global and regional estimates of the incidence of unsafe abortion and associated mortality in 2000, 4th edn. Geneva, WHO 2004.
12. IPPF: Informe Marzo de 2007.
13. Langer, A. (2002) El embarazo no deseado: Impacto sobre la salud y la sociedad en América Latina y el Caribe .Revista Panamericana De Salud Pública, 11, 3, 192-204 www.scielosp.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1020-498920...
14. Hernández, J.C. (2005) Consecuencia Emocionales: Mitos y Realidades. Gire, 2005. http://www.gire.org.mx/publica2/consecuencias_oct05.pdf
15. Briozzo, L. (2007). Contra el Aborto Provocado en Condiciones de Riesgo. Iniciativas Sanitarias. Edt. ARENA, Uruguay.
16. Romero, E (2009). Protocolo de Normas y Procedimientos en el Manejo Integral del Embarazo no Planeado. PLAFAM- Venezuela

http://www.plafam.org.ve/

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Etiquetas: Aborto, DDHH, Salud, Sexual, reproduccion

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